A pesar de la cercanía tanto a mi casa como al trabajo no lo frecuento tanto como merece él ni me merezco yo. Unos cuantos entrenos aislados y un par de crosses de la Autónoma -en el último creo que llegue a las 500ppm, pero hice un carrerón ;-) - son las únicas veces que nos hemos cruzado él y yo. El caso, que ahora, en la incesante búsqueda de ratitos para entrenar, probé ir a la hora de la comida con Arturo, triatleta, compañero de currele a patear sus pistas... y la verdad es que me sigue encantando.

Camino arriba, camino abajo, arbolitos, pajaritos, unos 22ºC (en tirantes que corrí), y 50 minutos de carrera completaron el maravilloso entrenamiento. ¿lo malo? que se me va mucho tiempo entre que voy y vuelvo del trabajo a la Autónoma como para tomarlo como costumbre diaria... habrá que optimizar el tiempo. La verdad es que me vendría de perlas salir 2/3días a la semana a esta hora.
El que la sigue...