Friday, July 20, 2007

Mira quién corre

Dejamos los linuxes y las rutas virtuales por el Mid-West americano de estos últimos días para centrarnos en los entrenos, bueno, por llamarlos de alguna manera :-)
Los tres días que tenía pensado dedicado a darle a la carrera a pie esta semana se han cumplido sin plena ni gloria. Tres salidas de 12, 10 y 12 kms respectivamente han bastado para cumplir expediente con uno mismo y colgar las zapatillas hasta el lunes. Y es que hasta mediados de agosto me he propuesto firmemente tomarme con calma el correr, porque estoy un poquito quemado de esta actividad. Pero es la única que puedo hacer entresemana sin que me robe tiempo y que cumpla el propósito de segregar unas cuantas endorfinas a las que uno se ha vuelto adicto después de tantos y tantos kilómetros. Y es que las adicciones se tratan reconociéndolas.

Y no soy el único. Ayer me cruzaba en la segunda vuelta al parque (no me atrevo a decir corriendo, porque en invierno no lo calificaría ni siquiera así) con un tricantino, compañero de vueltas a ese bendito desierto en medio de Tres Cantos que es el Parque Central, que me decia:

-"no estoy motivado para correr, además, ahora he encontrado otras prioridades"

-"¿cuáles?"

-"me he apuntado a bailes de salón"

Dos cosas pasaron por mi cabeza.
La primera: que ya tenía tema para hoy en este vuestro blog
La segunda: que nunca había conocido a nadie que para huir del hastío de correr se apuntase a bailes de salón. He conocido a much@s que se han pasado al triatlón, actividad mucho más molona y cool que el ascético arte de correr (ale... esos triatletas que se abalancen sobre mi... ya tengo en contra a todos los frikis y linuxeros, con lo que otro colectivo más no me asusta ;-)) ), pero a bailes de salón nadie.

Tras las coñas inciales a las que debe someterse cualquier matxote que se apunte a bailes de salón la conversación derivó en que ciertamente es una actividad dura, de que me encanta el ballet y que siempre me emociono viendo Billy Elliot.

Hostias... "pues igual me tengo que apuntar yo también a bailes de salón" pensé al llegar a casa. Es más, ahora que recuerdo, el día de mi boda, en el momento que todos los amigos de novio esperan para descojonase de él, el momento de vals, sólo se oyeron comentarios de admiración por la gracilidad y estilo que el que suscribe y su recién estrenada esposa mostraron en la pista de baile. Pero en ese momento decidí dejar mi carrera como bailarín en el punto más alto y desde entonces no he repetido. Igual hay que retomarla ahora que Nacho Duato se ha retirado y están de moda los concursos de la tele de baile.


Pero por ahora, este fin de semana, espero darle a los pedales un par de días que tengo ganas de darle a las dos ruedas. Ya bailaremos en otro rato ;-)

3 comments:

Macario said...

Grandísimo triatleta soy, si lo comparamos con mi faceta bailaora.

Uno es más de acodar en barra, cuando he bailado normalmente ha sido sobre una mesa y al día siguiente no me he acordado. Los panchitos, que caen raro en la tripa.

javier womper said...

Joé, pues sí que te pegó el sol en la cabeza mientras corrías... :-)

Fuera de bromas, he visto a mi padre bailar jotas en algunas bodas (previo vino) y no bajaba de 190ppm el hombre... :-))

Salida en bici el próximo jueves por la tarde (fin de semana no puedo)¿os apuntais)

Sergio said...

Imposibol, mis tardes libres se acabaron.