Thursday, August 13, 2009

Sastre y el fin de curso

A los grandes campeones no se les mide sólo por sus hazañas y logros, a los grandes campeones también se les mide por su humildad y por su capacidad de sacrificio sean cuales sean los logros que hayan conseguido. Y así lo demostró Carlos Sastre el pasado domingo en su marcha. Lejos de quedarse con los primeros frenó, dejó pasar a todo el grupo y acompañó a los últimos durante casi 6 horas preocupándose de todos los que iban en el grupo de cola... y comiéndose la granizada. La verdad es que no le vi, lo he leido posteriormente. Si llego a saber la petada que iba a pillar me hubiese dejado caer un rato más y rodado con él. Me parece un gesto que viene a refrendar la imagen que tenía del corredor antes del domingo pasado y que se reafirmó, tanto el sábado mezclado con la gente en la recogida de dorsales haciéndose fotos con todos y por lo que os comento del domingo. Igual os parece una chorrada, pero a mi me parece un gesto a resaltar. En una sociedad arisca como en la que vivimos me gusta la gente que se comporta y es así. Me vienen a la cabeza unos cuantos a los que me costaría verles haciendo lo mismo.



********************************************************** En lo personal pues recuperándome del estómago... algo debí pillar el viernes anterior a la marcha que he estado hasta ayer con problemas digestivos varios. He encontrado una foto muy mala pero muy representativa, en la que se me ve penando con el estómago destrozado subiendo el último alto... virgencita.. ahora pasados los días pienso enlo mal que lo pasé y lo malo que es no comer en más de 4 horas de bici :))) Viendo las clasificaciones ¡¡¡se me fueron como 20 minutos en los últimos kilómetros!!!, pero bueno, si me hubiese parado y dado la vuelta en el km 2, cuando empecé a no estar bien de la tripa me hubiese arrepentido el doble.

Y esto es todo por este curso... me piro de vacaciones mañana mismo, alternando muchos días en casa, otros probablemente a la playa, a los Alpes y lo que surja. Ya tengo en mente lo que quiero que dé de sí el año que viene en lo deportivo (me encantaría ser menos obseso, pero no lo consigo :) ). Un maratón como objetivo principal, que parece que con mi forma errática de entrenar actual se adapta más que entrenos de calidad para distancias menores (paradójico ¿no?) y una cicloturista laaaarga como objetivo secundario. Esta última muy condicionada a lo que pueda hacer de bici, que no puede ser más de dos salidas semanales como he podido comprobar este último mes. Pero vamos, ya sabéis, los objetivos se concretan sobre la marcha, concretar a largo plazo es un lujo que no puedo permitirme.... ya conocéis el lema: "un día de entreno, un triunfo" ;) ¡¡¡Nos vemos!!!

video

Vídeo entrada en meta. seg 35 más o menos

Sunday, August 09, 2009

Cicloturista Carlos Sastre... desencanto

Os pongo en situación, km 115 de una carrera de 125... el que suscribe está subiendo el último alto del día (ver perfil) para terminar de sumar los casi 2000 metros de desnivel positivo del día. Con los síntomas de fatiga bronquial habituales y con cero energía en el depósito. Lo primero ya lo sabía antes de empezar la prueba y más que menos lo sé gestionar, pero lo segundo... pues haber comido pensaréis... para entender lo segundo hay que viajar al viernes anterior a la prueba.



Un trozo de tarta mal digerido y una posterior carrera de una hora llevan al que suscribe a pasar una noche de perros llegando hasta vomitar para poder sentir algo de mejoría. A pesar de tan radical solución, el sábado no llegué a digerir bien ni la comida ni la cena, con sensación de malestar y con la tripa como un balón hinchado. Basta con ver esta foto... os aseguro que esa tripa es fruto de acúmulo de gases y actividad digestiva errática... no de un chuletón de la zona.




Por cierto, estábamos Hugo y yo hacíendonos una foto y se nos acercó el delgaducho ése que si nos importaba que nos hiciésemos la foto con él... que si había ganado un Tour y no sé qué más. En fin... no le quisimos quitar la ilusión al chaval ;)

El domingo parece que me levanté mejor y el desayuno no hizo mucho estruendo en el estómago y con la mente de ir al 100% me dirigí a la salida de la prueba. Buen ambiente pocas caras conocidas (sólo un viejo amigo de correrías de hecho) y salgo en el pelotón trasero para no molestar, que recordemos que era mi primera cicloturista y todo me resultaba nuevo. Salida... y zas... retortijón su puta madre.... las tripas empiezan a moverse de nuevo.


Las ignoro todo lo que puedo y van pasando los kms hasta llegar al primer puerto de la jornada: El alto de Navalacruz. En porcentaje el más duro, pero con las piernas frescas, y yendo tranquilo pues se llevó con dignidad. La tripa no molestaba explicitamente, pero sí me iba generando un mal cuerpo que no se me pasó hasta faltar 20 kms para llegar a meta.



Desde allí al primer avituallamiento que resuelvo en unos sólos segundos, lo justo para llenar las cacharras. No puedo comer nada y bebo a sorbitos.. con lo que no pintaba nada en el avituallamiento. Paisaje a más de 1500 metros de altitud y camino al punto más alto de la prueba, el alto de Barajas... más de lo mismo, las piernas responden sin problemas pero el malestar general prosigue. En fin... vamos camino del segundo avituallamiento, en el km 80, no si antes pasar dos pendientes bastante importantes... y es que de algún sitio han de salir esos 2000 metros de desnivel. En este sí que me paro un poco más, relleno líquido, bebo una cocacola y como un mordisquito de sandía y un poco de plátano... y me piro a encarar los últimos 40 y pico kms del día.
En otro semi-puerto (no sé cómo llamarlo) que no aparecía en el mapa, me pasa Cristina Azanza con la que cruzo unas palabras antes de que me pasase como una moto, ya que si bien las piernas seguían estando intactas seguía sin ir cómodo.

No es en la bajada hasta Navaluenga cuando tras una serie de reacciones en cadena (os ahorro detalles), todos los problemas estomacales del finde desaparecen... pero ya demasiado tarde. La última cuesta/puerto de unos 8-10kms lo hago con la reserva a cero por no haber comido nada y me pasan los abuelos que todavía no me habían pasado. La media de más de 27km/h que llevaba en ese punto a pesar de los pesares se va al garete.

Para rematar cuando ya sólo quedaban 5kms cuesta abajo, pensando en que esto ya estaba hecho, me cae una granizada de las que hacen pupa pupa... Algún ciclista se paró, pero yo pasé, estaba hasta las pelotas y quería llegar aunque me jugase la caida (ahora en frío pienso que fue realmente una temeridad y si no ved la foto de cómo estaba la carretera). Llego por fin y me voy al Polideportivo a tiritar en una esquina esperando a que mi ángel de la guarda me subiese ropa seca.



En fin, bastante desencantado... estaba con piernas de ir muuuucho más deprisa (de hecho ahora, varias horas después no me duelen NADA!) pero la mierda de siempre + el estómago me han jodido pero bien (ni siquiera fuí capaz de dar finiquito al chuleton abulense post-carrera de la foto.. un sacrilegio vamos). Quizás no hubiese hecho una hora menos, pero seguro que hubiese ido más cómodo. También he aprendido alguna que otra cosa y espero resarcirme en otra. En fin, otra experiencia más.



Por cierto... obviamente es la mejor carrera cicloturista a la que he ido :), pero por comentarios generales, la organización parece que ha sido especialmente brillante y así me lo ha parecido, muchos voluntarios, los tramos peligrosos perfectamente señalizados, un trato espectacular a los que veníamos calados jodidos de frío... y Carlos Sastre un verdadero caballero con una paciencia infinita con sus seguidores y una buena educación digna de mención.
Si le unimos lo bonito del recorrido, duro de cojones, pero bonito, creo que va a tener un gran éxito en ediciones venideras.

Monday, August 03, 2009

Bonito finde

Los fines de semana suelen ser agradables por definición, pero este lo ha sido un poquito más. Ya lo he comentado alguna que otra vez con amigos/as, y lo vuelvo a repetir por aquí hoy, qué feliz se es con un poco de carretera por delante, algo de tiempo libre y ganas de mover las piernas.

Le tenía ganas este verano a la vuelta Morcuera sur- Canencia norte saliendo desde Tres Cantos, pero la falta de tiempo y la pereza han impedido que hasta el sábado no fuese el día que, acompañado por Emilio, nos pusiésemos manos a la obra. A las 7.30 pasadas empezamos a dar pedales tranquilamente en dirección a Miraflores, ritmo tranquilo y a coger sensaciones, que a esas horas no llegan hasta bien pasado Colmenar. La subida a Morcuera muy fácil, ha sido la primera vez que sufro cero subiendo el puerto, y eso que tampoco subimos parados. Una vez coronamos incrementamos gradualmente el ritmo para dirigirnos a Rascafría, Lozoya, y finalmente Canencia norte. Por esa vertiente sólo lo había subido una vez y lo tuve que hacer andando por un ataque severo de asma. Ni que decir tiene que tenía una espinita clavada y que le tenía muchas ganas. La subida es preciosa, encadenando herraduras entre los pinares. El ritmo de subida es duro y la subida se hace algo larga al final porque no recordaba dónde acababa el puerto y por las rampas de doble dígito que preceden a la cima del puerto.
Desde ahí para casa a perder altura, muy bien de piernas. Lo peor el tramo desde Soto a Tres Cantos, donde el aire empieza a fastidiar de lo lindo y mis problemas respiratorios, como siempre, empiezan a joder y hacen que vuelva sin posibilidad de picarnos un poco en la bajada. Pero es como lo de ser guapo, he de aprender a vivir con ello :)))



Llegamos a casa con casi 130kms en las piernas y satisfecho por haber completado mucho mejor de lo previsto la salida. Lo peor vino luego, no fue recuperarme de la salida -las piernas por la tarde estaban como nuevas, básicamente por no poder exprimirme al final- lo peor fue no poder echarme la siesta por compromisos sociales varios :s

Por lo que a la mañana siguiente no me levanto hasta las 10 de la mañana y de paso disfruto de la familia, que aunque parezca que no el levantarse y desayunar juntos es una cosa que no me hace gracia perderme cuando madrugo para hacer deporte... en fin, el difícil equilibrio familia-deporte que tanto hay que cuidar. La actividad deportiva se relega hasta las 20h, donde rescato uno de mis circuitos preferidos de correr por Viñuelas y Tres Cantos. Finalmente 65' de cuestas intenanto apretar lo que puedo, a pesar que el día me engaña y paso más sed de lo previsto. Llegué a casa como Bocasecaman. Broche a un bonito fin de semana y a otra semana de 5 días de entreno que podéis leer si os apetece en mi twitter.