Wednesday, January 03, 2007

"I'm an English man in New York" (o uno de la city en la Moraleja)

Pocas cosas hay que me gusten menos que hacer lo que todo el mundo hace porque toca hacerlo y las navidades son 15 días concentrados de todo eso: todos a comer a la vez, todos a comprar a la vez, todos a ser felices al mismo tiempo... puarghh. Os prometo que me pueden estas fechas, cierto es que con niños dicen que se viven de manera distinta, pero el mío es todavía muy enano como para poder notar la diferencia.

A lo que íbamos. Ayer tocaba una de estas tareas "de grupo" a la que no soy capaz de escapar: la de comprar regalos. Como buscaba uno muy concreto me recomendaron en el trabajo "vete a la Moraleja Green que seguro que lo tienen". El susodicho centro comercial está a apenas cinco minutos del trabajo en coche, casi apenas sin desviarme de mi camino a casa. Pues allí nos fuimos... n-cientos metros cuadrados de homenaje al pijismo y al consumismo de alto-standing que dirían los que tienen un MBA "desos".

Lo primero que llama la atención poderosamente es el parking, mi coche no hubiese pisado las rayas ni aunque lo hubiese aparcado cruzado. Acostumbrado uno a aparcar en otros centros comerciales y salir expirando el aire primero para caber en el trocito de puerta que se puede abrir antes de toparte con el coche aparcado al lado he de reconocer que ciertamente es una ventaja. Pero claro las plazas han de ser así, dónde si no van a caber esos coches con más supercifie habitable que el salón de mi casa. Dejo el coche haciendo eco en la plaza de parking y me dirijo al ascensor, segundo shock ¿cómo puede ser que un ascensor de un centro comercial esté más limpio y cuidado que el de mi propia casa? lo que uno se espera en un ascensor colectivo usado por tanta gente son pintadas, inscripciones de "Charly-corazón-Jenny" hechas con las llaves del clio tuneado (claro, los Audi q7 y los porsche cayanne llevan tarjeta para arrancar no llave, será por eso) y cierto olor a orin en algunos casos que invitan a no apoyarse en las paredes.

Planta uno.... se abre la puerta, todo impoluto, brillante, lleno de tiendas de esas con escaparates minimalistas de comercios de esos que se llaman con un nombre y apellido que da mucho más prestancia, a saber: Purificación García, Ernesto Lomba, Tommy Hillfiger... curioso, a una tienda le pones un nombre y un apellido y suena que te cagas, pero le pones sólo el nombre y un 's al final y suena a cutre o a bar de alterne: Loli's, Ernesto's, Tommy's, Manolo's...

Yo a lo mío, que había venido a buscar un regalo... subo por las escaleras mecánicas, por supuesto sin las preceptivas colillas dando vueltas al final de las mismas y busco la tienda en cuestión. Me fijo en la gente... todos con el corte de pelo perfecto, sus niños vestiditos como los padres pero en pequeñito, sin mocos, ni berreando, que es lo suyo... las madres con edades indeterminadas, escualidas, morenas de rayos UVA y con sus bolsos y complementos del oso hortera de Tous. Las y los adolescentes con el estilismo perfecto, desde el corte de pelo de a 40 pavos hasta las zapatillas cuidadosamente desgastadas (no vale comprárselas nuevas y desagastarlas luego ). Llega un momento que no sabes si es que es mucha gente o son las mismas 10 personas dando la vuelta una y otra vez. Qué poquita variedad pardiez... ¿dónde están los padres de familia con los niños vestidos de niños?¿los adolescentes con granos?¿las marujas en chándal?, vamos... la gente de verdad.

Llego al escaparate que busco y empiezo a mirar precios y pienso "éstos ricos, que viven en su mundo no se han enterado que ya no hay pesetas, que hemos cambiado al Euro. Tanto dígito no es normal en una etiqueta con un precio". Pues no resulta que eran euros... pues hala, media vuelta y a casa.

Mientras entro en el coche (abriendo la puerta todo lo que daban sus bisagras) pienso "a esta gente les llevas al carrefour de la city y le da un pasmo, tanto baño de realidad seguro que no les va bien a sus biorrtimos".

En fin, de contrastes está hecha la vida, pero a mi los extremos no por un lado ni por el otro me suelen hacer gracia y tanta perfección no puede ser buena, te lleva a pensar que todo es artificial.

Lo peor de todo que todavía no he comprado los regalos... cawuen tó.

5 comments:

Bulderban said...

¿Y que busca usted? Por si se puede ayudar, digo.....

Sergio said...

tutto sei controlato... gracie ;-)

Spanjaard said...

Yo te recomiendo una descripción de Manolito Gafotas sobre el carrefour de su barrio y la Semana del Japon.

Hala, ya tienes regalo de reyes para la sra jefa. Todo Manolito, edición gordota en colores.

Macario said...

Yo entré en el Alcampo de Moratalá...

BANZAI!!!!

Lynne said...

Well said.